Nacional - Bogotá
Por Francisco Cabrera
Hace unos días los colombianos presenciamos con una mezcla de estupor e indignación cómo una paladraga demolía con su manaza de acero las viviendas humildes del barrio Marruecos, en Bogotá. En total fueron 90 las casas destruidas no por un terremoto, ni por un deslizamiento de tierras a causa del invierno, ni por la furia de un río crecido. No. Fue el mismísimo Estado Social de Derecho, movido por su principal razón de ser, la defensa de la propiedad privada, el que echó por tierra los esfuerzos de estas familias por procurarse un techo.

Con motivo de la celebración del Bicentenario de La Independencia durante 2010, Notas Obreras publicó un conjunto de trabajos que abarcan diferentes aspectos de tan importante gesta histórica.